A quién ayudamos
- Pymes en crecimiento que ya no pueden resolver lo jurídico «sobre la marcha».
- Empresas con un volumen constante de contratos, proveedores o clientes profesionales.
- Grupos de sociedades que necesitan coordinar la gestión societaria de varias empresas.
- Gerentes y administradores que quieren un interlocutor jurídico de confianza para decidir con más seguridad.
En qué situaciones tiene sentido
- La empresa firma contratos con frecuencia y nadie los revisa con criterio jurídico.
- Las juntas, las actas y los libros se preparan tarde o sin rigor.
- Hay consultas recurrentes sobre clientes morosos, proveedores, socios o administradores.
- La empresa prepara una operación importante, como una compraventa de empresas o la creación de un holding, y necesita un abogado que ya la conozca.
- Se quiere un coste previsible en lugar de pagar cada asunto por separado.
Qué puede incluir el encargo
- Consultas jurídicas continuadas por teléfono, correo electrónico o reunión.
- Revisión y redacción de contratos habituales del negocio, con modelos propios de la empresa.
- Gestión societaria: convocatorias, juntas, actas, depósito de cuentas y acuerdos del órgano de administración.
- Seguimiento de riesgos: reclamaciones, conflictos con socios y obligaciones de los administradores.
- Coordinación con otros asesores de la empresa, como la gestoría o el asesor fiscal.
- Prioridad y conocimiento previo cuando surge una operación, como una ampliación de capital o una reestructuración societaria, o un conflicto que requiere un encargo específico.
El contenido concreto de la iguala se pacta por escrito con cada empresa.
De qué depende el alcance
- El volumen habitual de consultas y contratos.
- El número de sociedades del grupo.
- Si la gestión societaria completa está incluida o solo el asesoramiento.
- La disponibilidad que necesite la empresa y si se requieren reuniones periódicas.
Tras estudiar sus necesidades y la documentación, le proponemos una iguala con un coste mensual previsible y lo que incluye.
Cómo trabajamos
- Toma de contacto. Nos cuenta cómo es su empresa y nos remite la documentación básica: estatutos, contratos habituales y libros.
- Estudio de la documentación y presentación de propuestas. Estudiamos la documentación y le planteamos qué debe cubrir la iguala y qué asuntos quedarían fuera.
- Presupuesto y hoja de encargo. Le enviamos por escrito el presupuesto de la iguala mensual y la hoja de encargo.
- Ejecución y seguimiento. Actuamos como su dirección jurídica externa, revisamos periódicamente si la iguala sigue ajustada a lo que necesita y nos coordinamos con su asesor fiscal o su gestoría, con los notarios y con los registros.
Quién lleva su asunto
Su empresa tiene como interlocutora directa a Sara González Domínguez, abogada colegiada en el Colegio de la Abogacía de Málaga (n.º 8502), que centra su ejercicio en el derecho mercantil y societario, con especial dedicación a la arquitectura societaria, los holdings y las operaciones de M&A, siempre respaldada por el resto del equipo del despacho.
Cuando una consulta se convierte en un encargo propio, como una revisión de contratos mercantiles, la responsabilidad de los administradores o un programa de compliance penal, partimos de lo que ya sabemos de su empresa.
Ejemplo ilustrativo: una empresa de instalaciones con cuarenta clientes profesionales firmaba contratos distintos con cada uno, redactados por los propios clientes. Con una iguala, se crea un modelo de contrato propio, se revisan las condiciones que proponen los clientes grandes y la empresa sabe a quién llamar cuando aparece una cláusula que no entiende.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una iguala jurídica para empresas?
Es un acuerdo por el que la empresa paga una cantidad periódica, normalmente mensual, a cambio de un asesoramiento jurídico continuado con un contenido pactado: consultas, revisión de contratos o gestión societaria. Da un coste previsible y un abogado que conoce la empresa. Lo que no esté incluido se presupuesta aparte.
¿Cuánto cobra un abogado por asesorar a una empresa?
Depende del volumen y del tipo de asesoramiento. Con una iguala se paga una cantidad fija periódica, que se calcula según las consultas y los contratos habituales de la empresa. Los asuntos extraordinarios, como una operación o un litigio, se presupuestan por separado. Tras conocer su empresa le proponemos un coste concreto y por escrito.
¿Qué es el departamento jurídico de una empresa?
Es el equipo que se ocupa de los asuntos legales de la empresa: contratos, cumplimiento normativo, gestión societaria y conflictos. Las grandes empresas lo tienen en plantilla. Una pyme puede tener esa función de forma externa, con un abogado que actúa como su departamento jurídico sin los costes de contratarlo.
¿Para qué sirve un abogado de empresa si ya tengo gestoría?
La gestoría se ocupa de la contabilidad, los impuestos y los trámites, y puede incluso constituir una sociedad. El abogado mercantil se ocupa de los riesgos jurídicos y de la estructura de la empresa: lo que dicen sus contratos, cómo se toman las decisiones societarias, qué responsabilidades asumen los administradores y, cuando la empresa crece, cómo se analiza y se adapta su estructura con un holding, una fusión de sociedades, un canje de valores o una aportación no dineraria. Son trabajos complementarios y, coordinados, se refuerzan. Si quiere conocerlo mejor, lea qué hace un abogado corporativo.
¿Qué pasa si la empresa tiene un conflicto o un juicio?
La iguala está pensada para el asesoramiento continuado y la prevención. Si surge un conflicto que puede acabar en los tribunales, como el impago de un cliente importante o una disputa entre socios, se valora como un encargo propio, con su presupuesto. La ventaja es que no hay que empezar de cero: conocemos los contratos, los acuerdos y la historia de la empresa, y eso permite reaccionar antes y con más información.
¿Puedo contratar solo consultas puntuales?
Sí. Si su empresa tiene necesidades jurídicas ocasionales, puede encargar asuntos concretos con un presupuesto para cada uno. La iguala tiene sentido cuando las consultas son frecuentes y se quiere un coste previsible y un abogado que ya conozca la empresa.
